Ártico y Antártico: motores climáticos del planeta
Las zonas polares son las principales responsables del clima del planeta a través de su influencia en la generación y mantenimiento de las corrientes marinas que distribuyen las aguas frías en las diferentes latitudes. Los cambios que se producen en las zonas polares repercuten pues en todo el planeta, afectando directamente a la dinámica climática a otras latitudes y a los procesos climáticos globales.
Actualmente, las zonas árticas y antárticas están sufriendo cambios drásticos en su naturaleza debido a su alta sensibilidad al cambio climático. Esto se ve claramente reflejado, entre otros procesos, por la aceleración del deshielo de buena parte de sus glaciares, una creciente fusión del permafrost, asi como cambios en la extensión del hielo marino. En el Ártico, estos fenómenos conllevan cambios medioambientales, que impactan en las sociedades residentes, en sus sistemas ecológicos y en el acceso a sus reservas naturales. La fusión del permafrost podría, de hecho, disparar las emisiones de metano y otros hidrocarburos de vida corta, con un devastador efecto de gas invernadero, retroalimentando, de esta manera, el actual incremento de temperatura de la Tierra. En la Antártida estos cambios ambientales podrían afectar a la diversidad y preservación de su biota y también modificar su papel en la regulación del clima global.
El orígen de la PTI POLARCSIC
La creación de la Plataforma Temática Interdisciplinar: “Observatorio de zonas polares: Horizonte 2050” viene justificada, tanto por el claro interés nacional/internacional en la investigación polar como por los numerosos grupos del CSIC de diversas disciplinas que trabajan en la Antártida y Ártico de forma activa y con resultados científicos de relevancia. Los resultados científicos esperables en el futuro pueden incrementar/mejorar trabajando en conjunto y desde una estrategia interdisciplinar.
El interés en el estudio de las zonas polares se debe a la necesidad de comprender y evaluar:
(1) los cambios drásticos que están sufriendo las zonas árticas y antárticas debido al cambio climático;
(2) como dichos cambios en zonas polares repercuten en todo el planeta, afectando directamente a la dinámica climática, oceanográfica y ambiental de latitudes “extrapolares”;
(3) como la actividad y la explotación de los recursos de las zonas polares tienen, o pueden llegar a tener, un impacto significativamente negativo en el medioambiente polar a corto, medio y largo plazo.
El horizonte 2050 de la plataforma se ha seleccionado de acuerdo con el punto de verificación que estableció el Panel Intergubernamental para el Cambio Climático (IPCC, http://www.ipcc.ch/ ) en esa fecha de sus predicciones para finales del siglo XXI.